¿Que es la visita domiciliaria?

La visita domiciliaria como acto de molestia

La visita domiciliaria constituye un acto de molestia para los particulares. Como actuaciones de las autoridades hacendarias que verifican el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes, inciden en al menos tres facetas de su esfera jurídica, que son: la persona, el domicilio y los papeles de trabajo.

Como actos de molestia, el artículo 16, primer párrafo de la Constitución Federal exige que para la realización de una visita domiciliaria debe mediar un mandamiento escrito emitido por autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento iniciado en contra del gobernado.

 

La visita domiciliaria como facultad de comprobación

La visita domiciliaria constituye una modalidad de las diversas facultades de comprobación que las autoridades fiscales tienen a su disposición a fin de verificar el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes

De conformidad con el artículo 42, segundo párrafo del Código Fiscal de la Federación, las autoridades fiscales podrán ejercer estas facultades conjunta, indistinta o sucesivamente, entendiéndose que se inician con el primer acto que se notifique al contribuyente. Esto ha sido expresamente reiterado por la SCJN, al aseverar que tales facultades pueden llevarse a cabo junta, indistinta o sucesivamente, a criterio de la autoridad hacendaria, a través de cualquiera de las formas establecidas por el mencionado artículo 42 del CFF.

 

Fundamentación de la visita domiciliaria

Los artículos 42, fracción III, 43, 44, 45, 46, 46-A, 47, 50 y 53 inciso a) del Código Fiscal de la Federación regulan el inicio, tramitación y conclusión de las visitas domiciliarias.

En forma esquemática, la conducción de la visita domiciliaria es la siguiente:

  • El SAT emite la orden respectiva dirigida a un contribuyente en concreto y designa a los auditores que practicaran la visita.
  • Dicha orden tiene que entregarse directamente al contribuyente en su domicilio fiscal y levantarse un acta de inicio.
  • El sujeto tributario visitado está obligado a permitir el acceso a su domicilio a los auditores del SAT y poner a disposición inmediata de ellos su contabilidad.
  • Los propios auditores pueden solicitar datos, informes o documentos al contribuyente, los cuales tienen que exhibirse por éste en un plazo de seis días hábiles.
  • De todas las actuaciones o circunstancias concretas en el curso de las visitas, los auditores levantaran actas parciales.
  • En toda visita domiciliaria debe levantarse un acta final en la que se hagan constar en forma circunstanciada los hechos y omisiones detectados por los auditores, los cuales hacen prueba de su existencia para los efectos de cualquiera de las contribuciones a cargo del contribuyente visitado.
  • Se emitirá, en su caso, una resolución administrativa que determine las  irregularidades cometidas por los sujetos tributarios visitados.
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